Dios escucha nuestras oraciones

 (lunes 23 marzo)

Texto:  Vuélvete, Señor, y sálvame la vida; por tu gran amor, ¡ponme a salvo! (Salmo c.6 v. 14).  

Cuando a un amigo le diagnosticaron cáncer, yo no podía encontrar la forma «correcta» de pedirle a Dios que lo sanara. Pensaba en personas que tenían problemas tremendos alrededor del mundo: guerra, hambre, pobreza. Entonces, un día, durante un tiempo de oración, lo escuché pedir humildemente: «Querido Señor, por favor, sana mi enfermedad». Fue una plegaria tan simple pero tan sentida que me indujo a dejar de complicar mis peticiones en oración, ya que Dios oye perfectamente nuestros clamores justos por ayuda. Tal como David pidió con sencillez durante un tiempo de confusión y angustia: «Vuélvete, Señor, y sálvame la vida; por tu gran amor, ¡ponme a salvo!» (Salmo 6:4).

El salmo no explica cuál era exactamente su situación, pero muestra un profundo deseo de ayuda y restauración de parte de Dios: «Cansado estoy de sollozar» (v. 6).

Pero David no permitió que sus limitaciones —incluso su pecado— le impidieran presentarle a Dios su necesidad. Por eso, antes de recibir una respuesta, pudo regocijarse: «el Señor ha escuchado mi llanto! El Señor ha escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración» (vv.8-9). A pesar de nuestra confusión e incertidumbre, Dios escucha y acepta los ruegos sinceros de sus hijos. Él está listo para oírnos; en especial, cuando más lo necesitamos.

Reflexiona y ora

Señor, gracias por escuchar siempre nuestras oraciones