Una de las más grandes satisfacciones que tiene el ser humano, es la seguridad de contar con verdaderos amigos. Con el paso del tiempo la amistad se fortalece sin darnos cuenta, la convivencia trae aficiones, gustos e intereses en común, también compartiendo preocupaciones, alegrías, triunfos y la seguridad de contar con un apoyo incondicional.

La verdadera amistad se basa en ciertas características y valores que permiten que sobrepase lo superficial, para ello se debe cultivar la lealtad, coherencia, flexibilidad, entre otras.

La amistad es uno de los valores más importantes a desarrollar en la educación de los niños. Se trata del afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que se fortalece mediante las interrelaciones entre seres humanos.

Enseñemos a nuestros niños a cultivar relaciones sociales sanas.